Bicicleta plegable

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Al principio: dos marcas, dos conceptos

 

El principal avance en las bicicletas plegables, desde aquellas BH para niños a las actuales, se basa principalmente en los siguientes puntos, la facilidad y calidad de plegado, y la geometría y calidad de sus componentes, que nos permiten funcionar en condiciones similares que con una bicicleta de rueda grande, y plegarla fácil y rápidamente cuando lo deseemos.

Los principales artífices de este hecho han sido Dahon y Brompton. Durante los últimos años han sido seguidos por múltiples fabricantes, muy pocos de ellos con la calidad necesaria, aunque algunos si que han conseguido aportar algo a este mundo plegable.

 

Podríamos decir que Dahon cuando ideó una bicicleta plegable, pensó en conseguir que esta tuviese un comportamiento lo más parecido a una bicicleta tradicional pero que se plegase, mientras que Brompton parece haber reinventado la bicicleta urbana, empezando de cero y consiguiendo un resultado difícilmente mejorable. Tal vez por eso Brompton basa toda su producción en un solo modelo con leves cambios y de una orientación netamente urbana, que es donde se desenvuelve perfectamente, y Dahon tiene una amplia gama de producto para múltiples utilizaciones.

Este es el caso del ingeniero aeronáutico David Hon, quien en 1975 estaba trabajando en una empresa puntera en tecnología láser de estado sólido aplicada a la industria aeroespacial y militar. Un trabajo que sin embargo era para alimentar la guerra. Reflexionando sobre la dependencia de los combustibles fósiles, el Dr. Hon decidió empezar a valorar la idea de mejorar la bicicleta como sistema de transporte y por tanto que se pudiera integrar fácilmente a los sistemas vigentes: tren, autobuses, coches, avión, metro, etc. Así empezó a germinar la idea de un cuadro plegable. Tras numerosos diseños finalmente es en el 1982 cuando se presenta la primera bicicleta plegable llamada Dahon (abreviación de su nombre), aunque no empezó a fabricarse en serie hasta el 1983.

Al otro lado del Atlántico, en la vieja Londres de 1976, Andrew Ritchie era un hombre obsesionado por crear la bicicleta plegable más compacta del mundo, como si fuera una cartera de ejecutivo, que pudiera acompañar a una persona a cualquier parte. Este personaje es el padre de las actuales bicicletas plegables Brompton (nombre que tomó de una iglesia del barrio que se veía desde su oficina del West London). Un producto inglés, con la calidad británica y resultado de una historia empresarial de éxito aunque en sus comienzos tuvo que arriesgar su patrimonio y el de diversos amigos que le dieron soporte para la primera serie. El creador de Brompton se inspiró en una bicicleta ya existente llamada Bickerton y creó un prototipo similar, pero el producto final fue del todo diferente y extraordinariamente exitoso.

Lógicamente a idea de plegar las bicis que tuvo Andrew Ritchie, no se basaba en el evidente doblado por la mitad en el plano horizontal. Sin embargo, la aventura no era fácil. Ritchie y un grupo de amigos inició la fabricación de las primeras bicicletas aunque rápidamente se vieron algunos inconvenientes que debían mejorarse. A pesar de ello, sus bicicletas se seguían demandando y en 1982 se habían vendido unas 500 unidades. Con la experiencia acumulada y los nuevos diseños en 1986 se lanza a la aventura de mejorar su capacidad de producción en un espacio más adecuado en Brentford en el West London, aunque actualmente esta es básicamente la nave de ensamblaje. A principios de 1988 estaban en la calle las nuevas Brompton mejoradas. A partir de este momento, Brompton empieza una escalada de éxito que propiciará que en 1995 recibiera el Premio de la Reina a la Exportación por su presencia en más de 30 países y ser una empresa británica de renombre. Mientras el mundo de la bicicleta globalizaba su producción especialmente en China y Taiwán, Brompton continúa ofreciéndose con la calidad europea y el compromiso corporativo que exigen las constituciones de los países europeos en cuanto a aspectos socioeconómicos. Hoy con una producción anual de unas 14.000 unidades hay más de 200.000 ciclistas felices con su plegable Brompton.

Tras los primeros pasos el diseño de Dahon, “made in USA” tras más de 20 años ha vendido más de 2 millones de unidades y se ha convertido en una de las marcas de bicicletas plegables más prestigiosas por su capacidad de innovación y adaptación a las nuevas tecnologías de la bicicleta. Su éxito es el diseño y la calidad a precios razonables gracias a globalización de fabricar en China y Taiwán  Sin embargo, en los últimos dos años ha caído en la red típica de las grandes empresas de poner a la venta novedades que no han sido suficientemente probadas. Seguramente, hay buenas ideas, pero no están suficientemente maduras. Uno empieza a tener al impresión que Dahon pone más ahínco en la ingeniería y el diseño que no el usuario. La gran variedad de tecnologías que ha introducido en estos últimos años en su gama de productos provoca un grave déficit de componentes y recambios. La idea de “catálogo de bicicletas del año” como hace la industria textil con la moda del vestir sin duda constituye una política errónea que Dahon debería corregir. El usuario de Dahon es, en general, un ciclista feliz y agradecido por la fiabilidad de su máquina. Sin embargo, esta realidad se torció tras los cambios experimentados entre 2005 y 2006. En el mundo de la bicicleta plegable uno también espera poder encontrar “clásicos” y modelos como la liviana Presto Lite , la asequible Vitesse o Boardwalk y las de altas prestaciones como la Mu o la Speed Pro TT deberían conservar más los valores conseguidos y apreciados por el cliente.

Ante esta política de innovación constante se opone la tradición y lo probado del fabricante inglés Brompton . A diferencia de Dahon que se nutre de los componentes estándares de la bicicleta, Brompton optó por la independencia del sector creando todos sus elementos y estándares. En un mundo en constante evolución tecnológica, Brompton da la impresión de haber quedado como aislada. Sin embargo, a su favor juega la robustez de un sistema experimentado y la marca de calidad que lleva impresa. Brompton ha vivido sus primeros veinte años bajo el paraguas de la protección de sus patentes y de este magnífico plegable compacto y medio plegado en posición de caballete. También ha sabido asociar el “carácter” inglés y otorgarse la aureola de que Brompton es el equivalente a los automóviles “Jaguard” del mundo de la bicicleta plegable. En este sentido la imagen del traje y corbata en bicicleta se la ha llevado Brompton. La compañía continúa pues fabricando un producto sin cambios en lo que refiere a los aspectos fundamentales pero del cual a mejorado algunos aspectos. Los progresos más recientes incluyen partes de cuadros más ligeros con titanio, nuevos estilos de manillar, ruedas del apoyo trasero de mayor calidad, una amplia gama de colores modernos, etc.

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